El viernes 15 de mayo estuve invitado por la escuela nro 11 del DE 12, Andrés Bello. Una jornada llena de cuentos, dibujos y muchas sorpresas realizadas por chicas y chicos junto a sus maestras.
Gracias!!!!
La semana pasada, segunda quincena de marzo del 2026, estuve invitado a la escuela 5 del DE 13, donde chicas y chicos de los dos turnos realizaron diferentes actividades sobre mis libros. Es muy lindo ver como se expanden y mejoran en otras miradas, los delirios que uno sueña como confidencia en un libro. Gracias!!!
El 20 de noviembre fue una jornada intensa: por la mañana en la escuela 2 del De 21, y por la tarde en el Polo del amor.
El jueves 13 de noviembre del 2025 estuve invitado por la escuela nro 17 del DE 20. Entre varios libros, a partir de Monstruos en el pelo, alumnas y alumnos no le esquivaron al bulto, y pusieron en sus obras el recuerdo de mascotas que ya no están, los miedos a la oscuridad, entre otros, una hermana que se extraña, la obsesión por los números y la geometría y la pasión por dibujar. Ese peligro del eufemismo que algunas veces pasea de la mano de la literatura en las escuelas por suerte no estuvo presente.La literatura debería ser siempre ir al hueso, hachazo que rompe el hielo del mar helado que habita en nuestra alma, como dijera alguien alguna vez.
Vivo los encuentros en instituciones educativas y en otros lugares como el intento de un hecho poético más, otro espacio para seguir creando. Intento una especie de acción performática con algunos condimentos que a lo mejor rozan de costadito un hecho teatral, un convivio más parecido al teatro callejero por encontrarse en espacios que desafían lo que pudiera ser una preparación previa más cuidada. Adaptarse a los diferentes escenarios, salir al ruedo con los propios libros y de otras autorías, recordar al cruce un poema, alguna reflexión, una sorpresa...
Hablar de los libros que uno hace no es tan fácil como parece.
Cada texto, cada decisión, cada detalle se fue haciendo con suma de miradas en un trabajo colectivo de edición ;cuando un libro se termina, uno ya no sabe qué decir.
Tal vez terminar un libro consista en eso: haber llegado a una encrucijada donde ya no se precise decir nada más, porque será el libro quien tome la palabra.